La jornada comenzó con una salida al mercado junto a algunos residentes, donde elegimos una gran variedad de frutas frescas. Una vez de vuelta en la residencia, las lavamos y las troceamos para preparar la actividad.
A continuación, llegó el momento más emocionante: un juego de adivinanzas en el que los residentes, con los ojos vendados, tenían que reconocer las diferentes frutas únicamente a través del gusto, el olfato y la textura. Entre risas, sorpresas y algún que otro despiste, fueron descubriendo sabores conocidos y recordando experiencias relacionadas con cada fruta.
Además de pasar un rato muy agradable, esta actividad ha permitido trabajar la estimulación sensorial, la memoria y la atención, fomentando al mismo tiempo la participación y la interacción entre los residentes.
¡Ha sido una experiencia muy enriquecedora que todos hemos disfrutado y que, sin duda, repetiremos!


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